Hasta el jueves no votaba ni cagando. Así se lo manifesté a la iñora, amigos y otros concurrentes cotidianos a mi club deportivo de la nada, quienes claramente me enrostraron las penas del infierno por ser de los otros ciudadanos y para peor mariguanero, curao y un montón de etc y que además me darían mil quinientos años de presidio en una cárcel no precisamente nórdica y una multa que ya oscilaba en muchichísimos millones. Pero no votaba ni cagando, hasta el jueves.
El viernes escuche al Guiller (el rostro más creíble de Shile –ósea otro sofista-) mencionar la creativa portada del pasquín the clinic (una llena de picos) y como a mi pueblucho –Iquique- llega este periódico en un par de sitios con 24 horas de retraso –en todos los otros lugares de venta, recién a eso del martes siguiente, es decir, casi con 5 días de atraso, entonces uno piensa lo chucha que está lejos Iquique y que cuando no lo compro en los lugares mencionados, simplemente el martes ya te sabes los chistes, leídos todos los artículos por la internes y de nuevo muchos etc, continuo-. Me dispuse, lo cual quiere decir que compré el periódico, no cagué durante todo el día y a eso de la noche me fumé un pitito, tome el clinic y me dirigí al water. En esos instante y por razones obvias, decidí ir a votar, por fin un voto útil (salvo el del no, el otro voto que gané fue con la michel y solo pa cachar como se comportarían los machitos shilenos dirigidos por una mina, uffff). Dibujar una pichula en el voto y, claramente influenciado por la marijua y mis lecturas de Saramago musicalizada por M.R. y los tangolpianado*, pensé en millones de votos con el pico dibujado, lo cual sumado al despliegue propagandístico, dije por fin ¡PICO PRESIDENTE¡, y reí de buena gana al pensar en titulares de diarios en el mundo cubriendo la noticia, entrevistas a cuanto weon con cara de pico podamos ver. Voy a votar, me dije.
En el día de las elecciones, él mono (hijo de 10), tomó su bicicleta y yo y mi Janis (¡que bella bicicleta!) y partimos a eso de las 13:30 al local de votación, los respectivos pacos y como siempre los idiotas en sus automóviles tocando bocinas y acelerando y gruñendo como locos. Llegamos al local, amarre las cletas y nos dirigimos con mono y sus monadas a la salita que yacía vacía. Tomé los votos, entré en la urna y llamé al Mono, le gesticule hacer silencio (shhhttt), este asiente y luego se muestra “sorprendido” al ver un PICO dibujado en el papel. Mono reía mientras yo intentaba fotografiar el voto con la wea de telefonocamarajuego y cuanta wea más se nos ocurra, y claro, no logré sacar la dichosa foto, sin embargo, el rostro del Mono reflejaba eso que tienen los monos…eso del mono…..y bien…
Entregué los votos, los deposite en la urna, marcamos nuestros dedos, nos miramos con el monito y sonreímos……salimos de la sala, y mono dijo “votamos por el Señor P. I. C. O.!. Volvimos a reír de buena gana…y para ser honesto, creo que fue una linda experiencia de civismo a mi hijo.
*Redoles en Shile “Los Tangolpiando” y su viejecita.