viernes, 30 de enero de 2009

Elecciones municipales 2008.


Hasta el jueves no votaba ni cagando. Así se lo manifesté a la iñora, amigos y otros concurrentes cotidianos a mi club deportivo de la nada, quienes claramente me enrostraron las penas del infierno por ser de los otros ciudadanos y para peor mariguanero, curao y un montón de etc y que además me darían mil quinientos años de presidio en una cárcel no precisamente nórdica y una multa que ya oscilaba en muchichísimos millones. Pero no votaba ni cagando, hasta el jueves.
El viernes escuche al Guiller (el rostro más creíble de Shile –ósea otro sofista-) mencionar la creativa portada del pasquín the clinic (una llena de picos) y como a mi pueblucho –Iquique- llega este periódico en un par de sitios con 24 horas de retraso –en todos los otros lugares de venta, recién a eso del martes siguiente, es decir, casi con 5 días de atraso, entonces uno piensa lo chucha que está lejos Iquique y que cuando no lo compro en los lugares mencionados, simplemente el martes ya te sabes los chistes, leídos todos los artículos por la internes y de nuevo muchos etc, continuo-. Me dispuse, lo cual quiere decir que compré el periódico, no cagué durante todo el día y a eso de la noche me fumé un pitito, tome el clinic y me dirigí al water. En esos instante y por razones obvias, decidí ir a votar, por fin un voto útil (salvo el del no, el otro voto que gané fue con la michel y solo pa cachar como se comportarían los machitos shilenos dirigidos por una mina, uffff). Dibujar una pichula en el voto y, claramente influenciado por la marijua y mis lecturas de Saramago musicalizada por M.R. y los tangolpianado*, pensé en millones de votos con el pico dibujado, lo cual sumado al despliegue propagandístico, dije por fin ¡PICO PRESIDENTE¡, y reí de buena gana al pensar en titulares de diarios en el mundo cubriendo la noticia, entrevistas a cuanto weon con cara de pico podamos ver. Voy a votar, me dije.
En el día de las elecciones, él mono (hijo de 10), tomó su bicicleta y yo y mi Janis (¡que bella bicicleta!) y partimos a eso de las 13:30 al local de votación, los respectivos pacos y como siempre los idiotas en sus automóviles tocando bocinas y acelerando y gruñendo como locos. Llegamos al local, amarre las cletas y nos dirigimos con mono y sus monadas a la salita que yacía vacía. Tomé los votos, entré en la urna y llamé al Mono, le gesticule hacer silencio (shhhttt), este asiente y luego se muestra “sorprendido” al ver un PICO dibujado en el papel. Mono reía mientras yo intentaba fotografiar el voto con la wea de telefonocamarajuego y cuanta wea más se nos ocurra, y claro, no logré sacar la dichosa foto, sin embargo, el rostro del Mono reflejaba eso que tienen los monos…eso del mono…..y bien…
Entregué los votos, los deposite en la urna, marcamos nuestros dedos, nos miramos con el monito y sonreímos……salimos de la sala, y mono dijo “votamos por el Señor P. I. C. O.!. Volvimos a reír de buena gana…y para ser honesto, creo que fue una linda experiencia de civismo a mi hijo.

*Redoles en Shile “Los Tangolpiando” y su viejecita.

jueves, 29 de enero de 2009

Conservación de sueños.


Dependiendo de la magnitud de ellos, la mayoría de los sueños sólo se extravían. Las causas de esto son poco claras y, por consiguiente, las explicaciones a su desaparecimiento son, por lo general, increíbles. Responsabilizar a la realidad por el olvido del sueño juvenil es inaudito, así como culpar al alcohol por las desapariciones actuales es una burla.
Un Hombre, cansado de esta situación, decidió guardar los sueños en pequeñas cajas de madera, a las cuales les colocaba diminutos papeles blancos con nombres sumamente curiosos, por ejemplo “profilaxis del cotidiano” o “Protesta de hormigas termina en descomunal gresca”. El orden de los pequeños cofres también resultaba peculiar, ya que eran dejados en cualquier sitio u objeto, entonces no era extraño encontrar sobre un libro de Arteche una caja que decía “Soga post-paja” o al lado de un balón de fútbol otra caja de rotulito “Pétalos para Matías”.
El Hombre, luego de algunos años, decidió sepultar sus sueños, para ello tomo todos los papelitos y, mirándolos en sus manos, los arrojo al cielo, dibujando una estampida de mariposas de la puta madre. Las cajas de madera se quedaron en silencio o ciegas, por ello el hombre fue raudo al negocio de la esquina y compro “claveles”, “margaritas” y “ tallos de rosas, para que no me olvides”, las que fueron depositadas una a una en las diminutas y vacías cajas.
Después el hombre pronunció un encendido discurso en honor de los sueños y en contra de la generación del 24 y se recostó sobre las cajas, esperando la siesta.

miércoles, 28 de enero de 2009

Calama y 3p


Entonces,
siempre peatones con el almirante en una calle de perros,
es noche, se nos ofrece cerveza y chicas bonitas
las casi,
¿qué?
las casi, reafirma el almirante,
casi simpáticas
casi inteligentes
casi desnudas
y casi ……
delgadas.
...
ja, retruco

(pasos más allá)

claro
y nosotros tenemos casi plata
casi el pico de 20 centímetros
y somos casi
sobrios
…..
jeee
….
….
casi delgadas
hacen mierda a casi sobrios
-que a estas alturas
casi dejarían ser un casi
(otra reflexión luciferina)-.
….
ambos
casi cagaos.

Resumen de Gato.


Uno.
Al teléfono, el Almirante. Mencionaba algo de Calama y sonreí con la primera imagen de la ciudad, para ser más preciso, con la imagen de la aeromoza luciferina y claro, no escuchaba al Almirante, sin embargo, sabia de que hablaba, ¿o no Victor?, ¿o no Julio?.
Dos.
El tarotista de turno balbucea futuros en la radio de un taxi, el conductor escupe algo de sol, viento y tierra, ósea como la ciudad, la puta queríble, la que se echa de menos.
Tres.
Dicen que me arrastraban escalera abajo en el “dirección”, y para ser franco, no recuerdo nada. Ahora, y siguiendo con el tema de la exactitud, recuerdo hasta el último clavo oxidado y el marley en la mesa, después quien sabe. Me comentaron que aquella noche hizo un frío de la puta madre. Tampoco lo recuerdo.
Cuatro.
Algunos chamanes gritaban y reían y se abrazaban y saltaban, alguien le pedía a la luna que huyera y una jauría de perros ataca a cuanto transeúnte invade su territorio, que a esta altura de la noche, es cualquier calle de la ciudad.
Cinco.
De frente, luego de perfil. El dolor de dientes, la resaca y el no entender nada de nada. Igual es más fresco aquí dentro de la consulta médica. Algo es algo, mientras el cuchadesumadre me inyecta la anestesia.
Seis.
El García canta “para aquí para allá”, Cristian propone la dialéctica y no queda otra, buscar el rincón, el lugar inexacto donde lo diverso se manifieste. Esto no quiere decir que GatoLuna sea un gran lugar, ni mucho menos el parrón donde el abuelo Juan bebe tinto y juega dominó, no es la pichanga de domingo cualquiera; quizás con algo de raja, es la rendija donde podemos asomar la nariz y respirar un aire distinto, ni cagando puro, pero si distinto, y mientras lo pensemos así, el gato seguirá contemplando su luna, seguirán esas charlas irrepetibles, inútiles, equivocadas en su contexto inmediato. El satélite observa a su gata, como otro de los amores tristemente olvidado y le brinda su luz nacarada, para que mañana, quizás.
Así lo cree dios y así fue GatoLuna, medio desierto y choperia, con algo de pollera corta rasca y corbata con olor a puterío, así lo hizo dios y las gatas, que son santas, que son la ex-santa de otro y etcétera.

martes, 27 de enero de 2009

Despedida


Era algo así como el año 2000 y trabajaba en una empresa que se dedicaba a vender productos de acero y a explotar humanos. En el equipo de venta, existía una mina como de 40, de esas con marido dueño de empresa o gerente de algo, muchos hijos rubiecitos y regordetes y ella, claro esta, madura, resuelta y absolutamente rica. El asunto es que despidieron a W –así la llamaremos- lo cual motivó primero una pena grande y luego el silencio típico para no contagiarse de tan grave enfermedad. Para terminar lo obvio, se vienen las despedidas……
Para la despedida de los más parecidos a ella, es decir, los de más allá, se juntarán a tomar algo livianito y comerán algo bien exótico y cagate de hambre, los otros, los de más acá, iremos a comer un pernil y tomar pipeño en el bar serena, ese casi al costado de la plaza brasil.
Con el juanito cachabamos que la mina en cuestión se había fumado unos pitos de joven, así que el regalo de despedida estaba claro, un par de guenos pitos, juan se los había prometido y se encargaría de ello. yo, de arreglar como nos vamos con la W a tomar pipeño sin los weas de los de más allá…………
La cosa funcionó como esperábamos. Por razones que algún dios conocerá, ambas despedidas son el mismo día y primero partimos al sitio que seleccionaron los de más allá. Como esperábamos, el lugar era una lata y W no lo disimulaba, por ello en muy poco rato dejábamos atrás unos aperitivos y filetes denosequechucha, para enfilar rumbo al serena. Era viernes y el taco en santiago que te lo encargo.
Nos repartimos en distintos autos, se colaron algunos más allá y yo que parto solo con W en su coche rumbo al serena. Salimos de los alrededores de bellavista y comenzamos el transitar. Aproveche de entregar el regalo a W, quien se mostró dichosa y le pregunté si quería fumar, me miro y dijo “después de 23 años, que me hará”. Apenas encendí el pito supe que era algo de los buenos, unos cogollos del guan y volaorisimos, entonces fumo y se lo doy, W fumó suave y en la luz roja le dio una fumada un tanto más profunda y me lo dio. Fume tranquilo y le comento que está muy gueno el pito, ella vuelve a fumar y en la segunda toce y dice que nada más, fumé otra y que se apague.
La fila de autos avanzaba muy lenta, a eso de 20 o 30 km por Santo Domingo, pero en la radio tocaban algo del charly, la conversa era agradable y volaitos, todo bien. Mientras esperaba que se apagara y abría la caja donde guardaba los pitos, de imprevisto y por nuestros costados sentimos pasar un par de motos, ósea, lo que nos convoca, los pacos y pa muy mala raja, el paco de mi costado ya me había sacado la foto del pito en la mano. Lo comento a W, quien de consternada, paso rápidamente al pánico cuando unos 10 metros más allá se detienen los motociclistas, algo conversan y dan marcha atrás. Uy que miedo.
Ahora que hacemos dice W, yo saco lo que quedaba del pito de la caja y lo dejo en el cenicero, la caja me la meto al bolsillo, alcanzo a decirle que “nada, el weon ya me vio el pito, solo cálmate y y” …..y ya los pacos nos pedían que nos hiciéramos a un lado y que bajáramos del auto, me pregunta que qué fumaba, pito dije yo, y donde está?, saco la cola que estaba en el cenicero, el paco flaco me pregunta si tengo más, le digo que no, ¿seguro?, seguro, y en el auto?, tampoco. ¿Ella?, inquiere; nada, no fuma digo yo y el paco que comienza a mirar el auto, todo lleno de catálogos y agendas y cuanta weá inútil se debe tener para ese trabajo, me pide que lo acompañe donde el otro paco –gordo- que interrogaba a W, quien ya le decía al paco que ella jamás había fumado pitos en su vida (me imagino que pal paco era cosa de mirar sus ojos anaranjados de pez pa saber la verdad) y el paco le preguntaba de nuevo si había fumado y ella dale con que no, solo que después de un momento cache que el paco se molestaba cuando mi socia le empieza a decir que ella tiene 4 hijos y su marido era gerente de algo y que esto se podría arreglar de otra forma (cagamos pensé) y estábamos en eso cuando luego de unos llamados de los pacos, veo llegar una cuca y W que rompe en llanto y que no se la lleven detenida por el amor de sus hijos o el de dios y estaba en eso cuando el paco (imagen que recuerdo casi en cámara lenta), extiende su brazo y le dice “mire, me importan un carajo sus 25 hijos, dios o lo que sea, pero en lo que ande, sea más discreta”, mientras abre su mano, le enrostra la mitad del pito, lo tira al suelo, coloca su pie de paco sobre el pito y le dice a W medio mirando su rostro y medio las tetas “mire lo que hago con la evidencia” y movió el pie con energía.
Yo exhalaba el alivio, cuando me doy cuenta que W de puro histérica no cacho lo que dijo el paco y siguió dándole al discurso de los hijos y que se puede arreglar todo y el paco que la mira ya derechamente apestado y le dice que ya cortará el rollo. Le pido hacerme cargo y afortunadamente el paco accede y le dije a W que se subiera al coche y que parará el webeo. Medio les di las gracias a los pacos y subí a W casi a los empujones. Una vez arriba, le dije que no llorará más y que manejará, mira que de lo contrario….. atinó y así lo hizo.
Cuando nos juntamos con los amigos en el serena se cagaban de la risa con nuestra aventura, en lo especial con lo de los 25 hijos y dios, W se imaginaba titular de la cuarta o con el gerentillo-marido sacándola del reten o la cárcel, sus 25 hijos esperándola fuera y yo pensaba en la raja de encontrar un paco con criterio y eso sí que es para contarlo.
El pipeño realizó su tarea y el resto es historia.