miércoles, 28 de enero de 2009

Resumen de Gato.


Uno.
Al teléfono, el Almirante. Mencionaba algo de Calama y sonreí con la primera imagen de la ciudad, para ser más preciso, con la imagen de la aeromoza luciferina y claro, no escuchaba al Almirante, sin embargo, sabia de que hablaba, ¿o no Victor?, ¿o no Julio?.
Dos.
El tarotista de turno balbucea futuros en la radio de un taxi, el conductor escupe algo de sol, viento y tierra, ósea como la ciudad, la puta queríble, la que se echa de menos.
Tres.
Dicen que me arrastraban escalera abajo en el “dirección”, y para ser franco, no recuerdo nada. Ahora, y siguiendo con el tema de la exactitud, recuerdo hasta el último clavo oxidado y el marley en la mesa, después quien sabe. Me comentaron que aquella noche hizo un frío de la puta madre. Tampoco lo recuerdo.
Cuatro.
Algunos chamanes gritaban y reían y se abrazaban y saltaban, alguien le pedía a la luna que huyera y una jauría de perros ataca a cuanto transeúnte invade su territorio, que a esta altura de la noche, es cualquier calle de la ciudad.
Cinco.
De frente, luego de perfil. El dolor de dientes, la resaca y el no entender nada de nada. Igual es más fresco aquí dentro de la consulta médica. Algo es algo, mientras el cuchadesumadre me inyecta la anestesia.
Seis.
El García canta “para aquí para allá”, Cristian propone la dialéctica y no queda otra, buscar el rincón, el lugar inexacto donde lo diverso se manifieste. Esto no quiere decir que GatoLuna sea un gran lugar, ni mucho menos el parrón donde el abuelo Juan bebe tinto y juega dominó, no es la pichanga de domingo cualquiera; quizás con algo de raja, es la rendija donde podemos asomar la nariz y respirar un aire distinto, ni cagando puro, pero si distinto, y mientras lo pensemos así, el gato seguirá contemplando su luna, seguirán esas charlas irrepetibles, inútiles, equivocadas en su contexto inmediato. El satélite observa a su gata, como otro de los amores tristemente olvidado y le brinda su luz nacarada, para que mañana, quizás.
Así lo cree dios y así fue GatoLuna, medio desierto y choperia, con algo de pollera corta rasca y corbata con olor a puterío, así lo hizo dios y las gatas, que son santas, que son la ex-santa de otro y etcétera.

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