viernes, 6 de noviembre de 2009


Otras instrucciones para subir otras escaleras.


Fuera de las razones de Cortazar, subir escaleras ya no es lo mismo.
Recuerdo que antes nos enfrentábamos a lo hermoso que es subir escaleras, algunas de gran carácter, dibujadas en madera o mármol, otras frías, otras febles.
Hoy, luchamos con algo perverso y casi demoníaco, me refiero a este invento llamado escalera mecánica; esto no se entiende como la mecánica de una escalera, lo cual nos llevaría a lo mencionado por Cortazar, si no a esta aplaudida creación que es la escalera automática, me imagino eléctrica, con correas o engranajes y que siempre esta en movimiento, es decir, lo que todo el mundo llama escalera mecánica. Ella, nos muestra su caminar siempre acelerado, con su avanzar que nos invita a su pequeño juego de subir o bajar, entonces y a medida que nos acercamos a ella, con su velocidad, hace latente la clara intención de que, antes de concluido nuestro viaje, terminemos definitivamente en el suelo, algo que parece disfrutar mucho la escalera. Ahora bien, si no logra su objetivo una vez que ingresamos a ella, algo que por lo menos alivia, nos pone en la disyuntiva de salir de ella, otro gran sufrimiento, ya que ahora no solo el enemigo es este bicho, sino que el suelo, es decir esa capa fría y agobiada de tantas pisadas que nos espera, entonces el adversario es todo o es nada.
Se recomienda, al igual que para subir las escaleras tradicionales, no subir o bajar levantando ambos pies en el mismo instante, esto muy probablemente llevaría a la escalera mecánica a conseguir su objetivo. El tema de la velocidad, de la coordinación, etcétera, debe ser evaluado en forma absolutamente personal y de acuerdo a quizás que extraños designios.

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