La tonka y el benja ríen en la tele (también en la vidriera, en las gigantografías, los diarios, con sus poleras polo y dientes blancos y brillantes de chile 4x4), no son como los mapuchitos a quienes luego la rucia del noticiario los presenta como terroristas y la cristi afirma que si sé libera a los violentistas, también debemos hacerlo con los militares encarcelados por “liberar a Shile”. El blog de la Tercera no da abasto de comentarios del tipo: los problemas de los mapuches se solucionan con que ellos “trabajen”, “el bicentenario no sé merece esto” y que “la corten esa tropa de curaos”.
Tanto tiempo tanto el discurso de eso que llaman “sentir chileno”, en la enseñanza básica repetían eso de huaso con espuelas, camisa blanca y bonachón, ese sentir de saludo a la bandera en el 18, de admiración a los milicos y odio a los peruanos, ese chileno quincheroso-entonadito y !que hediondos son los bolivianos! y lo ¡tremendamente solidario que somos para la teleton!, trabajador silencioso y ordinario, pero ordenadito, el chileno mira al benja y son casi igualitos.
Claro que siempre aparecen los revoltosos, poquitos, que no representan a nadie, dice el senador, entonces a ellos se le aplica “la pacificación de Shile”, o se le despacha el presupuesto en cero o se le encerró en la escuela santa maría o le mandaron un par aviones como al curao del allende, del otro lado, los morenos de siempre, los patipelados pacificados, los huachos encerrados en la escuela o con pezones dolidos porque chucha que duelen, terminaron silenciados, otra vez, como siempre.
Lo dijo el diputado Cardemil, “ojala los violentistas depongan su acción, y dejen tranquilos a los chilenos para que pasen las fiestas del bicentenario”. La tonka vuelve a reír y canta todos juntos con los como ella, el verdadero chileno, que está más preocupado del desabastecimiento de los supermercados en el 18 y para que no griten los rotos y trabajen, que se les pague un 50% más por un día y solo por uno. Así, como de pasada, olvidamos también a los humildes mineros, que yacen enterrados bajo 700 metros de tierra fruto del emprendimiento nacional.
Morenos, huachos, los violentistas de siempre, terminarán como siempre, con lo único que poseen mutilado y ultrajado, solo tienen su cuerpo para defenderse y defienden su dignidad, “ya no se puede callar”, canta esa rota-resentida en “arauco tiene una pena” y claro, “ya no se puede callar”, dice esta vez de pie Huenchullán.
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