miércoles, 31 de agosto de 2011
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Afirmar que la política tiene su corazoncito es, por lo bajo, ingenuo. Acepto que Roque intente explicar un humano futuro por este medio, -el sueño del poeta es aún más grande que su poesía-, ya que roque y el comunismo, solo quieren que el gran gordito llamado tierra, sea para todos aquellos que lo caminan, es decir, en partes iguales sin distinción de color, sexo, filosofía e incluso religión (uff). Donde se equivoca el poeta, es que el mundo ya no nos pertenece, entonces, malamente podríamos repartirlo (imagino al gordito hecho una pizza, de la cual una vez cumplido su rol, podamos dormir libremente en medio de los restos de la muerte). Entonces, ya la tarea no es la conquista, solo sería la transformación de los caminantes en seres humanos, que nos lleva a la (gran)interrogante, a saber: ¿qué chucha es el ser humano?. Los religiosos dirán que la semejanza de su trasnochado dios. El capitalismo (que en ese futuro ya no existiría y solo podríamos especular al respecto), postularía que el humano
es lo que llevan sus bolsillos. No, no, el ser humano, dicen otros, es una bolsa escrotal que debe vestir de gabardina o lino. Yo diría que el humano es solo algo más bajo un sol que alumbra sus raíces, y, en el peor de los casos, las hojas. Con esto no quiero concluir con el facilismo de retratarnos como números, ósea decidía, más bien, me refiero a la diversidad de una luna dibujada en acuarela que ilumina cualquier noche de Valparaíso o Valdivia, sin importar que su flash nacarado encuentre lagrimas, perros en penumbras o borrachos irremediables. Si quieres morir, hazlo. Si quieres vivir, vivite. El parpadeo que llamamos vida, es solo eso, una parte del todo, prescindible e irremediable, que no sirve para nada y lo que es peor, sirve para todo, desde la belleza hasta lo más perverso.
En fin, esto no conduce a nada y lo que es a mí, pese a que me quedan ricas, me cargan las pizzas
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